La relación Ejecutivo-Parlamento en la UE

Uno de los elementos clave para definir a los sistemas políticos contemporáneos ha sido, y sigue siendo, la relación que se establece entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo. Así, la doctrina clásica, que por más que pulcra teóricamente no deja de estar desfasada en la práctica, nos dice que los sistemas político-institucionales que se basan en relaciones de confianza y censura entre Poder Legislativo y Poder Ejecutivo son regímenes parlamentarios, y aquellos en los que tal relación no existe o no es necesaria para la supervivencia política del Poder Ejecutivo son sistemas presidenciales. Entre medias, siempre aparecen híbridos que, si bien contemplan la legitimación electoral separada para Poder Ejecutivo y Poder Legislativo, aparecen caracterizados por rasgos parlamentarios, lo que no lleva a hablar de sistemas semi-parlamentarios o sistemas semi-presidenciales (a gusto del consumidor).  No es asunto de este blog tratar la inexactitud práctica o los problemas que plantea esta clasificación, sino del intento de trasladar esta idea al sistema institucional de la Unión Europea.

Según los Tratados actuamente vigentes, y especialmente, según la interpretación que algunos académicos con ribetes federalistas o federalistoides, y aunque el sistema institucional de la Unión Europea siempre refleja la tensión entre las tendencias centrífugas y las tendencias centrípetas de los diferentes actores, nos encontramos (lo más) cerca de la comparación con un sistema federal nacional. Así, la Comisión Europea sería una especie de Gobierno administrativo federal, con cierta influencia y peso más bien técnico. El Parlamento Europeo y el Consejo harían una suerte de Poder Legislativo Bicameral prácticamente simétrico, ya que el primero vendría a representar a la ciudadanía y el segundo vendría a representar a las partes territoriales con personalidad de la Federación (un estilo Bundestag-Budesrat). Por último, órganos como el Tribunal de Justicia (una suerte de Tribunal Constitucional europeo), el Banco Central Europeo (que, con su red de Bancos Centrales nacionales, sólo en la zona euro es influtente) o el Comité de las Regiones (que, por poner un ejemplo, sería lo mismo que nuestro Senado, poco relevante), acabarían de cuadrar el círculo de este esquema.

Siguiendo lo que establece la actual versión consolidada del Tratado de la Unión Europea, la Unión ha tratado de dotarse de mecanismos de democracia representativa (elecciones periódicas y libres, incardinamiento entre poderes, controles, Inicitiva Ciudadana Europea, etc…). Uno de esos mecanismos formales, que se vendieron bastante bien entre círculos europeos, consiste en lo que se puede leer en el artículo 17.7 del Tratado, que reza así:

Teniendo en cuenta el resultado de las elecciones al Parlamento Europeo y tras mantener las consultas apropiadas, el Consejo Europeo propondrá al Parlamento Europeo, por mayoría cualificada,un candidato al cargo de Presidente de la Comisión. El Parlamento Europeo elegirá al candidato por mayoría de los miembros que lo componen…”

El subrayado es lo relevante a efectos de mi análisis. El mecanismo de elección de la Comisión, que se inicia después de las elecciones al Parlamento Europeo, deberá tenerlas en cuenta. Entendido de forma lo más laxa posible, podríamos inferir que ha de limitarse a conocer los resultados y tenerlos en mente, como mera cuestión de interés europeo. Pero, entendida en conexión con el resto del Tratado, y este espíritu de democracia representativa del cual se trata de revestir, parece evidente que ese llamamiento del 17.7 hace referencia a que la Comisión debería parecerse al Parlamento Europeo en su composición.

¿ello ocurre? en el actual Parlamento Europeo (2009-2014), el Grupo Popular Europeo es el primer grupo en número de diputados y diputadas, por lo que nominó a Barroso, de su familia política, para presidir la Comisión ya en 2004. Tiene 265 diputados sobre un total de 751. El Grupo de la Alianza Progresista de los Socialistas y Demócratas es el siguiente, con 184. Después le siguen los liberales (84), los Conservadores y Reformistas Europeos (55), Partido Verde (54) y la Izquierda Europea (35).

La actual Comisión, al conocida como Barroso II,

compuesta por 27 miembros, presenta 13 miembros del Partido Popular Europeo, 8 liberales y 6 socialistas.

¿se parecen? Un grupo político que tiene aproximadamente un tercio de los escaños del Parlamento, tiene prácticamente el 50% de los Comisarios. El Grupo Socialista, que tiene un cuarto de los representantes de la Eurocámara, se queda a medias de entre un cuarto y un quinto de los Comisarios. El Grupo Liberal, con una novena parte de los diputados y diputadas de la Cámara, tiene algo menos de un tercio de miembros en el Colegio de Comisarios. Los otros grupos, nada.
No, no se parece, al menos no demasiado.

¿Responde a la composición del PE? No. ¿Responde, en cambio, a la composición política de los gobiernos nacionales? bastante más: preponderancia de líderes conservadores (muchos en coalición con partidos liberales) por Europa y retroceso de mandatarios socialdemócratas (que parece revertirse poco a poco). Como me dijo María Muñiz de Urquiza en twitter, “porque realmente se parece al Consejo”. Por ello, no responde a lo que reza la letra del Tratado, o, si acaso, responde en su interpretación menos ambiciosa.

Ello hace que, entre otras cosas, en realidad, la Comisión
no sea un verdadero Gobierno Europeo, sino más bien una especie de Comisión de Secretarios de Estado y Subsecretarios, un Colegio de altísimo rango administrativo, siempre al servicio del verdadero Gobierno: el Consejo Europeo, que encaja difícilmente en el esquema que expuse en el principio de esta entrada, siempre que pretendamos construir una visión federalista donde, al parecer, realmente el impulso es más intergubernamental que nunca.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La relación Ejecutivo-Parlamento en la UE

  1. Dani Pérez dijo:

    Los Tratados no imponen la obligación de tener en cuenta las elecciones más que para el Presidente de la Comisión. Para los comisarios, se aplican los criterios de independencia, compromiso con Europa, y la diversidad demográfica y geográfica (esto último, sólo aplicable cuando se reduzca el número de comisarios) El criterio político para elegir a los comisarios es, de facto y como bien dices, el color político del gobierno de cada Estado, no el resultado de las elecciones europeas en ese país. Por tanto, los socialistas tienen lo que les toca, ni menos, ni más.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s